El 13 de Octubre se celebra el día del Administrador de Consorcios que, acorde a lo establecido por el Código Civil y Comercial de la Nación, es el  “representante legal del consorcio, con el carácter de mandatario”. Pero más allá de los conceptos legales, son seres humanos buscando hacer de manera excelente su trabajo, responder a las inquietudes de los consorcistas y hacer que todo marche sobre ruedas.

Coterránea sintió curiosidad por ver la visión que ellos tenían sobre su trabajo. Tres administradores se sentaron a explicarnos lo que más disfrutan y lo que más les cuesta de su trabajo.

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Andrés Ruiz, empezó aclarando que era una pregunta difícil, porque si bien lo que más disfruta es el trato con la gente, lo que se puede lograr en conjunto, a veces eso es lo que puede volver difícil su tarea, cuando hay faltas de respeto. Disfruta brindar un buen servicio a los mejores costos, y que los consorcistas queden conformes. Otro aspecto que le resulta difícil es que es una actividad a tiempo completo: muchas veces la gente no entiende lo que es una urgencia y lo que no y lo llaman a horas intempestivas por cosas que pueden esperar hasta el día siguiente.

Leonardo Cuadrado declaró que a él lo que más le gustan son las actividades fueras de la oficina, recorrer los edificios controlando obras y viendo que todo esté en orden. Comenta que una situación que ha vivido mucho y que le cuesta entender es cuando reciben un nuevo edificio de manos de una mala administración y los vecinos se vuelven demandantes con ellos, que quieren solucionar todo lo más rápido posible pero tienen que lidiar con las presiones de la gente, todavía no acostumbrada a un buen trato y una buena gestión, sensible por decirlo de algún modo.

Mariano Mirgoni nos contó que lo que más le gusta es “hacer”. Hacer obras, mantenimiento, ocuparse de ascensores, poner luces LED, etc. Mejorar el edificio y dejarlo perfecto y “lindo”. Lo que ve de negativo de su trabajo es lidiar en la convivencia: lo ve como algo muy subjetivo y es difícil intervenir, sobre todo cuando son problemas menores.

Nunca está de más ponerse en los pies del otro, conocer lo que le gusta y lo que le resulta difícil y entre todos, reconocer el trabajo de las demás personas, en este caso, de nuestros queridos administradores.

¡Feliz día a todos los administradores!

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