En el código civil y comercial, sobre la propiedad horizontal, el artículo 2047 señala que está prohibido, “perturbar la tranquilidad de los demás de cualquier manera que exceda la normal tolerancia”. Cuestión que, en la práctica, en varios casos, no se cumple.

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De las diferentes quejas sobre ruidos molestos, administradores con los que hablamos, destacaron: fiestas con alto volumen de música, gritos en espacios comunes y discusiones dentro de las propiedades.

El administrador Héctor Alegre, relató un caso particular de un joven que realizó en su domicilio, tres fiestas en un mes. Cuando la persona fue citada a la administración, luego de varias denuncias por parte de sus vecinos, argumentó que el ruido y la música, en horas de la noche, se debió al festejo por su cumpleaños.

Por otra parte, Alegre detalló que en varias ocasiones, cuando informa al propietario de ruidos molestos recurrentes en la propiedad que alquila, el dueño hace caso omiso de la situación. “Mientras le paguen el alquiler, no le importa”, remarcó.

Otro hecho en un edificio administrado por Héctor Alegre, fue de una discusión de pareja dentro de la vivienda, que desembocó en gritos subidos de tono, como también, objetos arrojados a la pared, provocando molestias a los vecinos y pertenencias lanzadas por el balcón. Consultado sobre si en dicho episodio se había efectuado violencia física, declaró que no, pero de igual manera, contó que se comunicaron con la policía, a través del guardia del edificio, al tratarse de una situación delicada.

Cada edificio tiene su reglamento interno que busca una buena convivencia entre los vecinos. Jorge, administrador de consorcio, indicó que, dependiendo el edificio y la situación, se procede de diferentes formas.

“Si hay desmanes en los espacios comunes, se procede a realizar una multa. Si sólo son ruidos provenientes de las viviendas, se hace un apercibimiento a quien habita la propiedad”.

Al ser Córdoba una ciudad con una gran oferta académica, la llegada de estudiantes provoca en muchas propiedades ruidos molestos que se generan a través de fiestas o reuniones. Si bien siempre hay reclamos sobre estos casos, Jorge destacó que va variando según la época del año. “Hay meses que tenemos un reclamo cada tanto y otros meses que los hay durante toda la semana”.

¿Qué pasa en los barrios cerrados?

Luciano Delia, intendente del barrio La Rufina, contó que en lo que va del año han recibido sólo dos denuncias sobre música fuerte en horarios de descanso y destacó que los vecinos se involucran para generar una comunicación fluida, con el objetivo de evitar malestar entre ellos con respecto a esta temática. “Tenemos una comisión de convivencia en el barrio, conformada por vecinos que trabajan mucho en comunicar y prevenir, para no tener conflictos”, remarcó.

Por otra parte, dijo que pueden darse situaciones donde en una vivienda se lleve a cabo una fiesta  y se extienda el horario, o el encargado de pasar música se exceda con el volumen. En estos casos, en palabras de Delia, la gente del barrio tiende a corregir estos hechos y si un vecino hace el reclamo, el guardia se presenta en la propiedad, se le pide que bajen el volumen, cumpliendo de forma inmediata.

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