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Edificios con luz de obra, los más vulnerables a los aumentos

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La crisis financiera que atraviesa EPEC altera las tarifas de los usuarios y la calidad del servicio que reciben. Los administradores de consorcios desarrollan estrategias para disminuir el impacto.

La luz de obra recibe esa denominación, precisamente por la finalidad con la que es instalada. Sin embargo, esa conexión que se inicia como provisoria durante la construcción de un edificio, permanece hasta varios años después de habitado y se convierte en una gran boca de consumo para abastecer decenas de departamentos, con sus electrodomésticos y sus aires acondicionados.

Los vecinos reclaman a las administraciones actuar con diligencia y dar prioridad absoluta a las gestiones que permiten la instalación de medidores particulares y la conexión de un servicio residencial, pero los administradores advierten que las mayores demoras siempre han surgido durante las respuestas de la empresa proveedora de energía.

Agravando aún más esta situación, EPEC sufre una terrible crisis interna y afronta deudas extraordinarias. En palabras del legislador del Frente Cívico, Juan Pablo Quinteros a Perfil.com, “Epec es un barco que se hunde”.  Semanas atrás, el Ente Regulador de Servicios Públicos (Ersep) autorizó una suba del 4,5% en tres etapas, para aplicar el 1 de septiembre, el 1 de noviembre de y 1 de diciembre. El organismo explicó que la medida se basa “en la variación de costos que afectaron el equilibrio económico financiero de la EPEC”.

¿Por qué la luz de obra es más cara?

La luz de obra puede tener varias clasificaciones. En general, los edificios suelen ser categorizados como “grandes consumidores”, con una tarifa que no es más económica que la tarifa residencial.

Sin embargo, lo que realmente hace la diferencia en comparación con el servicio residencial es la falta de control en el consumo: cuando el edificio tiene luz de obra el monto de la factura se reparte, para su pago, entre el total de los consorcistas. Esta situación, impide que los vecinos puedan ejercer mayor control –y por lo tanto, ahorro- en su consumo, ya que no verá reflejado su esfuerzo individual, en la próxima factura.

Ver también: https://coterranea.com/por-la-luz-de-obra-las-expensas-equivalen-a-un-alquiler/

Tapar los agujeros

Ante el inevitable engrosamiento de las expensas provocado, entre otras cosas, por esta situación, los administradores ponen en marcha acciones para reducir el impacto. Hasta el año pasado, cuando la facturación era bimensual, algunos administradores dividían el monto, para repartirlo en cada liquidación de expensas mensual.

Otras administraciones, han optado por la instalación de medidores internos provisorios, capaces de computar el consumo individual de cada departamento para luego sumarlo al monto de cada expensa y poder afrontar de manera más justa, el valor de la factura de EPEC, que puede alcanzar los $250.000 mensuales.

Pero, según expresa Quinteros, hay otros agujeros que no se pueden tapar más: “Los números (de EPEC) son cada vez más alarmantes, tanto como su exasperante negligencia. Antes dijimos que era un barco a la deriva, ahora sólo quedan los músicos tocando en la cubierta”.

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Marianela Primo
Marianela Primo
Redactora de contenido en Coterránea