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El COVID-19 y los nuevos retos: se vienen las asambleas virtuales

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Las medidas gubernamentales de contención de la pandemia están provocando un gran cantidad de cambios en la forma en que hacemos o hacíamos nuestras actividades. Las asambleas son justamente un acto que definitivamente no será como hasta ahora y en esta nota veremos los porque.

Los especialistas en salud pública anuncian a cuatro vientos que, hasta que no exista una vacuna, la sociedad tendrá que administrar el confinamiento de manera más o menos rigurosa.  Esto implica que las reuniones grupales serán, quizás, el último de los ítems de la lista de prohibidos que se levantará.
“No hay mal que por bien no venga: seguramente serán más cortas y la gente tendrá una posibilidad más para participar, logrando así un viejo anhelo nuestro” confiesa Federico Cornejo, administrador de la urbanización Docta, en la ciudad de Córdoba, Argentina
Lo cierto es que no todas las soluciones para combatir la pandemia pueden ser previstas en decretos, muchas de ellas surgen de la adaptación que cubra una necesidad.

Foto: Agendia DPA

Así lo interpreta Martin Carranza Torres especialista en cuestiones jurídicas relacionadas a la tecnología:
“La ley de emergencia es una ley particular. El Decreto de Necesidad y Urgencia es una ley a los fines prácticos. Por lo tanto la prohibición de hacer la asambleas de manera personal por la prohibición de circular y reunirse, implica necesariamente que la disposición general en tiempos de normalidad de  hacerlas presenciales ha quedado derogada. Por lo tanto, se debe recurrir a cualquier medio que garantice todas las otras condiciones salvo la presencia física”
De esta manera Carranza Torres argumenta la posición de quienes buscan la solución tecnológica de la asamblea virtual, para darle continuidad a la gestión de la administración de la propiedad horizontal.
En paralelo la Dirección de Inspección de Personas Jurídicas emitió un comunicado avalando las asambleas virtuales de las sociedades anónimas y sin fines de lucro.
En Colombia, la legislación lo permite desde hace varios años, y en otras legislaciones como la española, no lo tiene previsto pero tampoco lo prohíbe.

“El tema más controvertido de la Comunidad Online sería participación y votación telemática en la junta, pues una vez más, nada dice la LPH, aunque existen otras normas que si permiten la asistencia telemática de los socios en asambleas o juntas,  como la Ley de Sociedades de Capital. En estos casos el propietario podría interactuar y votar,  pero dada la redacción de la LPH, los comuneros deberían votar, en el momento de celebración de la Junta”. Así lo describía en un informe publicado en su blog la abogada Sandra Gamella en el 2015.

El derecho no avanzó en darle contención a esto, pero la tecnología tiene resuelto todos los aspectos necesarios para que el desarrollo entre una y otra asamblea no sea diferente salvo por la presencia física.

El módulo de asambleas virtuales de Coterránea BPO

Coterranea BPO dispone de un módulo de asambleas virtuales que incluye atributos de validación de voto en tiempo real, redacción de acta, y otras herramientas que garantizan el éxito de la misma como la posibilidad de que el vecino, que no va a participar, no solo delegue el voto de manera formal, sino también pueda anticipar su opinión mediante una encuesta que claramente no será vinculante pero que establece una tendencia útil para quienes si voten.
Aún así, hay visiones que requieren atención como la de Diana Sevitz, probablemente la abogada que más conoce de cuestiones jurídicas de la propiedad horizontal en Argentina.
Como lo describe en su nota publicada en esta web, nuestra columnista advierte sobre una prohibición casi explícita por parte del código civil.
Lo cierto es que lectores y clientes de Coterranea cada vez más usan los instrumentos tecnológicos que ofrecemos a los administradores y particularmente la demanda de asambleas virtuales son utilizadas aún sabiendo que si alguien quiere impugnarla, podrá hacerlo, pero prefieren arriesgar esto, antes de frenar decisiones que son vitales para la comunidad.
Así fue el caso de un edificio que en una asamblea virtual estableció la eliminación de un servicio de seguridad que tenia un impacto decisivo en el presupuesto y que con la realidad económica a la que nos está sujetando la pandemia, los vecinos no querían mantener; y el administrador necesitaba respaldar legalmente la cancelación del contrato.