Calumnias e injurias

por | 7 May, 2018 | Especialistas

Es muy común que los propietarios al dirigirse al administrador, o a otros propietarios o a otros profesionales dentro de una discusión en asambleas se extralimiten con palabras que ,en principio, pueden ser tomadas como ofensivas, y luego puedan hacer creer, por parte del que las recibe, que se encuentran dadas las condiciones para accionar por calumnias e injurias, que no siempre tienen el resultado esperado. Antes de tomar esa determinación, la de iniciar acciones detalladas precedentemente, sugiero la lectura del fallo que a continuación transcribo, para tomar verdadera dimensión si puede prosperar una demanda por estas causales.- DAÑOS Y PERJUICIOS. Calumnias e injurias. Expresiones ofensivas (“estafador”) vertidas durante una reunión de consorcio. Derecho al honor. Rechazo de la demanda. “S. J. J. c/ D. M. S. s/ daños y perjucios” – CNCIV – 04/05/2005 “El actor reclama una indemnización por los daños y perjuicios que dice haber sufrido a raíz de un incidente verbal acontecido en una reunión de vecinos del Consorcio de Copropietarios de la calle L…., en la cual estaban presentes él, el demandado y otras personas, en su mayoría habitantes del consorcio. Alega que el demandado lo trató reiteradamente de “estafador”, dirigiéndose a él en un tono de voz elevado, y que esas calumnias e injurias han agraviado su honor, lesionando su actividad y prestigio profesional, empresarial y personal, ya que algunos testigos del hecho han sido también clientes del actor, como lo fuera el demandado.” “El contexto en el cual ocurrió el entredicho era una reunión de consorcio, donde se efectuaban distintos reclamos sobre las terminaciones del edificio, y en uno de ellos el Sr. D. se dirigió al arquitecto S. tildándolo en una oportunidad de “estafador”, pues no se ha comprobado que este término fuese utilizado reiteradamente.” “El carácter ofensivo o no de una expresión se determina de acuerdo con las valoraciones sociales, siendo tal ponderación comunitaria, variable, versátil y condicionada por las épocas. También deben apreciarse los antecedentes del hecho, lugar y ocasión en que ocurre, como asimismo las circunstancias particulares de las personas involucradas, en cuanto al ámbito en el que actúan y características de la actividad que desarrollan” (conf. C.N.Civ., Sala C, “Andrade Arregui Pedro Alvarado c/ García Lorena Cyntia s/ daños y perjuicios”, 22-09-98).” “Mi impresión personal de esta particular situación, es que el término “estafador” proferido en una única vez por el demandado, no tiene una relevancia tan significativa como la que el actor intenta darle, si se advierte que fue dicho en medio de una acalorada discusión donde se efectuaban distintos reclamos por las terminaciones del edificio construido por la empresa que el actor preside y, fundamentalmente, teniendo presentes los antecedentes del caso: los reiterados incumplimientos por parte del actor o de su empresa, corroborados judicialmente en el expediente Nº064-005328/96, donde se demostró que el demandado recibió menos metros de los pactados, que se le entregó fuera de plazo el inmueble y en distintas condiciones a las convenidas.” “No es inusual que en reuniones de consorcio se susciten discusiones fuertes y entredichos, e incluso que en algunas oportunidades se utilicen expresiones impropias o agresivas, pero no todas tienen entidad suficiente como para afectar el honor personal o profesional de los implicados. Puede decirse que son medios inadecuados para intentar un diálogo, o que no son formas correctas de comportarse socialmente, pero ello no implica una afectación real al honor de una persona.” “En cuanto al honor subjetivo, como la autoestima, la honra, más allá de que personalmente el actor lo cree vulnerado, entiendo que ello se debe a su propia susceptibilidad; considero que su honor personal no se pudo ver afectado pues la entidad del entredicho no lo amerita, de acuerdo a las razones ya apuntadas anteriormente. Lo expuesto me lleva a concluir que la demanda no merece prosperar.” Si bien, la jurisprudencia que se transcribe no está referida a un administrador, bien puede asimilarse a los casos que muchas veces me plantean, y que se suscitan en las asambleas en donde el blanco móvil de la violencia está dirigido hacia la administrador, en ese sentido, para qué éstos puedan evaluar si los hechos ocurridos durante la misma podrían encuadrarse en injurias, el que me pareció lo suficientemente explicativo al respecto.- Igualmente, como siempre les recuerdo que necesariamente ante cualquier caso que pudiere ser parecido al caso en estudio deberán contar con la asistencia y el asesoramiento de un especialista en el tema para que puedan ser debidamente encuadrados.   Dra. Diana C:Sevitz dsevitz@estudiodianasevitz.com.ar  

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