Edificios sin ascensor

por | 28 May, 2018 | Especialistas

Esta realidad se contrapone con la Ley de Accesibilidad 24.314, vigente en todo el territorio nacional, y con otras normativas sobre el tema, pues los municipios en ciudades con menor población NO cuentan con ninguna norma.

¿Será que en estos lugares no hay discapacitados ni personas mayores o están seguros de que nunca habrá una persona que se fracture una pierna jugando un picadito el fin de semana? Ni hablemos de las veredas céntricas, que tienen desniveles por los que sería imposible circular con una abuela en silla de ruedas.

Parece que a los desarrolladores, constructores, arquitectos e inversores de todo tipo sólo les interesa que el costo de construcción sea lo más bajo posible.

Además, cuando -por la época del año- el turismo disminuye y el edificio queda casi vacío, evitan gastar en la empresa conservadora.

Por otra parte, NO instalar ascensores es una forma de NO tener que cumplir con tantos requisitos como, por ejemplo, con la Resolución 897/99, hacer una sala de máquinas adecuada, instalar puertas automáticas, etc.

En el hotel donde me alejé, la arquitectura era muy “monona”, con ventanas tipo bow window, pero había solamente una habitación de las más de veinte del edificio, a la que se podía acceder sin subir un escalón.

En general, había muy pocos edificios con ascensor -excepto algún hotel- y a pesar de ser emprendimientos importantes de hasta cuatro pisos (algunos del tipo apart hotel de categoría, con cocheras en el subsuelo) y ubicados frente a la plaza principal, todo era por escalera.

En las ciudades de los alrededores, pasa exactamente lo mismo. Parece que hay dos países diferentes y las leyes y requisitos rigen solamente para las grandes ciudades, pero las menores tienen “inmunidad diplomática”.

Los involucrados en la obra pueden hacer lo que les venga bien y les produzca mayores ganancias, sin seguir los lineamientos que son requisitos ineludibles en otros lugares.

Exceptuando las capitales y ciudades importantes de nuestro país, al resto no llegan las normativas. Parece que, con el fin de reducir costos, localmente tampoco tienen mucho interés en enterarse, no sea cosa que haya más requisitos y el costo aumente.

Me ocurrió el año pasado que el Colegio de Arquitectos de una localidad muy importante del sur me pidió dictar el “Curso de Diseño de Obra Civil según la Ley de Accesibilidad” luego de enterarse de qué se trataba, “lo dejaron para más adelante”.

Las empresas de ascensores deben cumplir las normas, inscribirse en la AFIP, sacar y renovar la matrícula municipal anual, tener representante técnico, contratar seguros, ART, asesor de higiene y seguridad entre otras exigencias. Y cuidado, porque una vez registradas en los sitios públicos, no hay que atrasarse o no cumplir, ya que al “estar anotado” uno está “en el sistema” y se controla todo por computadora.

En el otro extremo, dentro del mismo país, se construye sin normativas -pese a que existen- y de esa forma se gasta lo menos posible y nadie controla.

Jorge Fazzito

Ingeniero electromecánico (UBA)

Asesor  en empresas de ascensores, administraciones de edificios, empresas constructoras, Arquitectos y profesionales de la construcción y Consorcios

Dicta cursos sobre ascensores para empresas y diversas instituciones del gremio y universidades.

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