La Convivencia en la Propiedad Horizontal es sin dudas una cuestión de conductas humanas, libres, capacitadas e intencionadas. La regulan las leyes, pero éstas se interpretan algunos en un sentido y otros, en el contrario.

Si las damos a conocer y enseñamos a interpretarlas, aprendemos; y si las conocemos, participamos.

La unión hace la fuerza, y así nos empoderamos los súbditos del Estado; encontrando nuestro espacio de comunión, de afinidad, y de afianzamiento, apoyándonos en los temas que nos conciernen e importan, como vecindad.

Esto convierte al vecino en el puntal de sostenimiento mutuo en pos de bregar por dignidad, beneficios y mejoras de la calidad de vida. “Vecino” es entonces el concepto más amigable que existe en una ciudad.

Vecino es un término que va indisolublemente unido al de confianza: que es lo que más ansiamos quienes nos alejamos diariamente de nuestro hogar, residencia, negocio, u oficina, durante el día, de noche, fines de semana o a veces durante períodos extensos;

El Vecino es un bien valuable olvidado; a quien se acude cuando nos “suma” a nuestros propósitos; Pero debe serlo también para disentir y evolucionar con opiniones enfrentadas, o con diversos puntos de vista. El Vecino es la primera extensión de la Familia, y es el portal de entrada a la convivencia pacífica y social de toda comunidad;

En nuestra convivencia con el mundo, la primera célula de interrelación es el Edificio, cuando salimos al pasillo de cada piso, o abordamos ascensores, o escaleras, o accedemos a la recepción y nos encontramos al vecino, o encontramos al encargado, quien vigila por nosotros, el ingreso de personas y cosas, el funcionamiento de instalaciones, las salas de medidores y máquinas, quien distribuye nuestra correspondencia particular, y quien debe <o debería> ser considerado un vecino más (muchas veces lo es porque convive junto a su familia en la portería) aunque no solemos tratarlo igual (ojalá sí);

Desde esta posición en la que el Estado nos pone, que es la de representar a los vecinos, entendemos que los problemas y las soluciones pasan por la Educación.

Luego de veintiún años de transitar este camino (ya somos mayores de edad) creemos fundamental implementar este concepto de educación, conocimiento de las leyes, observación, análisis y entendimiento, compartido, difundido y explicado desde la instancia primaria, para entonces sí marcar un rumbo sólido y perpetuo, basado en la Educación del Ciudadano, que conduce al llamado de Participación Vecinal en Comunidad;

Alguien mencionó que no se instruye más Educación Cívica en las escuelas. Proponemos entonces, a nuestros gobernantes, la implementación de un plan educativo maduro y serio, de la instrucción cívica ciudadana en vida comunitaria, cuya mayor expresión hoy es el consorcio, ya por Edificios, Barrios Cerrados, Countries, Clubes de campo, Chacras, Náuticos y todo otro Conjunto Inmobiliario donde se asientan la mayor parte de nuestros conciudadanos, quienes tienen inherente una Naturaleza gregaria de vida en Sociedad, y que podrán prescindir de cualquier cosa, menos de otros humanos;

Humanos que encontramos nuestra primera y básica interrelación en esos hábitats de convivencia moderna, porque así fue nuestro desarrollo y así será, así fue la cueva del arcaico, el terruño del labriego, la aldea de la tribu, el poblado de colonos, la ciudad del obrero, y así será la Nación del Argentino;

Contamos en filas de los Consorcistas con gente sagaz y astuta, consiente y preparada para transmitir esto a nuestros gobernantes, confiando se muestren a la altura, instruidos y capacitados, para empezar a acabar con el flagelo de la disonancia, la discordancia, la separación vecinal que conduce solo a enfrentamiento y disolución de fuerzas, posiblemente a profundizarse con el fomento de la comunicación digital, las asambleas virtuales, o similares, como si el apuro de hacer todo rápido y cómodo desde un sillón fuera una virtud, cuando es lo contrario a involucrarse, escuchar, prestar atención a otras posturas, encontrarnos, conocernos, mirarnos a la cara y tratarnos como Vecinos (muy cercano a “amigos”);

No debe lo urgente distraer lo importante; si enseñamos a nuestros hijos a vivir en comunidad, a utilizar la vecindad del edificio como una fuerza de unión en lugar del martirio de desunión que hoy es, imagínense lo que, en conjunto, podrían conseguir… eso es evolucionar;

Para dar la vuelta al mundo se empieza con un paso; y en ese camino nos comprometemos a poner nuestro esfuerzo en fomentar un Proyecto, empujar, insistir, retomarlo, insistir nuevamente, hasta alcanzar la primera meta, que es la inserción en la enseñanza primaria de la convivencia comunal; especialmente en esta forma de vida Horizontal, compartiendo “obligatoriamente” con otros, espacios, lugares, comodidades, servicios, debates, de manera que aprendamos a compartirlos “gustosamente”;

Enseñando las leyes, los órganos que le rigen, los partícipes necesarios, los cotidianos y los ocasionales, las atribuciones, sus límites y responsabilidades, les damos las herramientas que nosotros desconocimos por mucho tiempo, para que sabiendo sus diversas formas de uso, construyan su futuro.

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