En los edificios, los problemas caen del cielo

por | 18 Jun, 2018 | Edificios

Los habitantes de las plantas bajas denuncian permanentemente la caída de basura y líquidos desde los pisos de arriba. Los administradores tienen recursos para actuar.

Quienes llevan años viviendo en departamentos conviven con un deseo: tener un patio. Es que la naturaleza misma de la propiedad horizontal, permite conceder ese deseo sólo a 1, 2 o no más de 3 vecinos, por edificio.  Así, las tardes de verano, los asados del domingo y la casita del perro pueden gozar de un espacio propio, extendiendo la vida más allá de los metros cuadrados techados de la unidad.

Pero la vida en comunidad no es fácil y la mayoría de quienes viven en las plantas bajas de los edificios denuncian que es “un infierno”.

Restos de comida en descomposición, envoltorios de nylon, colillas de cigarrillo, bombachas y hasta preservativos forman parte de una lluvia constante que arruina la experiencia con las que los habitantes soñaron alguna vez.

“Ya realicé las quejas correspondientes a la administración. No se puede determinar la persona que lo realiza, pero cuando lo dejo asentado en el grupo de WhatsApp toman represalias y vuelven a tirar cosas más asquerosas”, lamenta Cintia, una propietaria de la Planta Baja que luego de dirigirse reiteradamente a la administración del consorcio, decidió presentar la queja en el grupo de Whatsapp de sus vecinos.

Bajo amenaza de sanciones, su administrador emitió varias circulares solicitando que cese la esa conducta pero las dificultades para identificar los autores contribuye a su impunidad.

“Le pedí al administrador que actúe para que los vecinos no arrojen agua a la vereda y tengan especial cuidado con el regado de plantas y tendido de ropa, ya que todas las tardes, mojan a los clientes que se sientan vereda de la cafetería”, expone Federico, quien no tiene problemas con un patio común sino con la mismísima vereda frente a su local comercial.

El enojo de Federico, se multiplica cuando asume que nunca recibió respuesta del administrador y que por lo tanto, éste forma parte del problema. “Yo los tengo identificados. Son, los vecinos del piso 11”, denuncia.

Alejandro Decoud, administrador de más de una decena de edificios  en Nueva Córdoba, asume que rara vez, este tipo de problemas puede encontrar una solución definitiva, ya que hay personas desconsideradas que no cesan en sus malas acciones, ante pedidos o advertencias. Sin embargo, enumera una lista de acciones posibles:

  • Contar con una herramienta de mensajería que facilite la comunicación con los vecinos. Decoud trabaja con la plataforma de Consorcio Móvil, pudiendo concentrar  allí todas las denuncias de los vecinos.
  • Actuar ante el primer reclamo: aunque un propietario acuse a un vecino en particular, cuando se trata de objetos caídos desde la altura, la advertencia debe dirigirse a todos. Las notas se reparten por escrito y por medios electrónicos.
  • Vigilar las conductas denunciadas en horarios puntuales y solicitar al vigilador –cuando el edificio cuenta con este servicio- estar atento a los avisos de los vecinos.
  • Proponer su mediación. El administrador reúne a los vecinos implicados y promueve un acuerdo.
  • Si es necesario, incluir el tema en la asamblea.
  • Aplicar sanciones en caso de poder identificar a los infractores.

Todo el consorcio es responsable

El fallo “Moore, David Sumner Paterson y otro c/ Consorcio de Propietarios Av. De Los Incas 3515 s/Daños y Perjuicios s/ Ordinario”. Rec. Nº 524514 J. 2. sentó un precedente respecto a la responsabilidad de todos los propietarios, quienes debieron indemnizar por daños y perjuicios  a la propietaria de la planta baja.

“… Los elementos arrojados a la propiedad de los actores corroboran la existencia del daño causado a través de esos hechos, reiterados en varias oportunidades (…) dado que si se desconoce el autor del arrojo, responden todos por el daño causado, interesándole a la ley la autoridad doméstica, con independencia de la calidad de dueño, locatario, usufructuario, usuario, poseedor, comodatario, depositario, etc.

(…)

Corresponde sin duda alguna hacer lugar al daño moral reclamado por los interesados, toda vez que surgen evidentes los padecimientos que causan las conductas desagradables y desaprensivas de arrojar basura, desperdicios y toda clase de objetos al patio de los actores, lo que en definitiva les impide usar y gozar de dicho lugar conforme a su destino, obligándolos a la limpieza, en este caso del cerramiento, ante cada hecho que se reitere.

(…)

Esa violación a las normas de convivencia, que descarto de muchos de los consorcistas, quizás la mayoría, no puede admitirse y quedar impune, y esta condena que se propone no tiene otro alcance que erigirse en un llamado de atención a los verdaderos culpables por acción u omisión para que cesen en esas conductas que se erigen en verdaderas inmisiones dañosas para quienes las sufren”.

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