Instalaciones de gas

por | 21 May, 2018 | Especialistas

A partir de ese momento comienza todo un derrotero de idas y vueltas hasta obtener la tan ansiada rehabilitación del servicio.

Para comenzar a entender la problemática, debemos aclarar algunos conceptos básicos:

Un edificio posee instalaciones de gas comunes, es decir, a cargo del Consorcio e instalaciones de gas propias de cada unidad funcional, a cargo de su propietario.
Las instalaciones comunes son: derivación domiciliaria, planta reguladora, sala de medidores, las cañerías de gas que transportan el fluido por zonas comunes, etc.
Las instalaciones de gas propias, son las cañerías, artefactos y accesorios que se encuentran dentro de cada unidad.
Cabe aclarar que la distinción antes explicada es de carácter general y posee varias excepciones, como por ejemplo, un conducto evacuador de una instalación interna que viaja por una conducto general del edificio, entre otras excepciones a la regla.
Por lo general, cuando la Distribuidora clausura por primera vez el suministro, lo hace porque observa una irregularidad en partes comunes, es decir, sin entrar a cada uno de los departamentos.
Sin embargo, tanto el Consorcio como cada uno de los propietarios deben hacer revisar por un gasista matriculado cada una de las instalaciones, tanto comunes como propias, ya que cuando la empresa sea llamada a rehabilitar el suministro, revisará todas y cada una de las instalaciones, propias y comunes.
Cabe aclarar que puede trabajar un solo matriculado qué hará los trabajos en partes propias y comunes o distintos matriculados que trabajen en partes comunes y otros en cada unidad.
Quien abona las reparaciones y al gasista matriculado? Por regla general los trabajos en partes comunes son abonados por el Consorcio y los trabajos dentro de las unidades, se encuentran a cargo del propietario. Para el matriculado, la regla es la misma. Nuevamente existen excepciones según el caso y sobre todo, si el Reglamento de Copropiedad se expide al respecto.
Es importante tener en cuenta que una vez culminados los trabajos de adecuación, el matriculado debe solicitar la correspondiente inspección en la Distribuidora. Existe un tiempo razonable entre que se pide la inspección hasta que ésta efectivamente se realiza. Pero de ninguna manera la empresa tarda “meses” en concurrir. Si el matriculado o el Administrador aducen esta circunstancia es porque seguramente nadie solicitó la inspección.
Es muy probable que cuando la empresa realice la inspección, encuentre irregularidades tanto en instalaciones propias como comunes. Es importante destacar que la Distribuidora no está obligada a realizar un detalle minucioso de las observaciones. Dejará registrada una o dos irregularidades y las demás, deben ser halladas y solucionadas por el gasista matriculado contratado a tal fin por el Consorcio y/o Propietario.
Los problemas que comúnmente encontramos es que el o los matriculados no hacen correctamente su trabajo, provocando sucesivos rechazos por parte de la empresa y dejando a los propietarios sin gas por más tiempo que el necesario, con los gastos e inconvenientes que ello implica.
El matriculado es profesional independiente de la empresa de gas y siempre responde por su mal desempeño, tanto si ejecuta trabajos que luego son rechazados como si no actua con la agilidad necesaria para que rápidamente los copropietarios recuperen el suministro.
La cuestión es compleja y da lugar a un sinnúmero de conflictos e interpretaciones erróneas que son difíciles de solucionar, llegando a veces a la necesidad de instar una acción judicial para su resolución.

Por eso, siempre es conveniente un buen asesoramiento con abogado especialista.

Dra. Paola Saragó

CPACF Tomo 65 Folio 895.

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