Mi conexión a internet no funciona

por | 9 Mar, 2018 | Consorcios

La dificultad en las conexiones de internet es consecuencia de diferentes factores, como la tecnología de conexión, la tasa de transferencia, el horario de uso entre otros.

En primer lugar cabe diferenciar dos tipos de tecnologías que la oferta despliega en el mercado:

  • Por cable: empresas como Fibertel y Arnet ofrecen este tipo de servicios salvando diferencias. Ambas empresas tienen cableada, la ciudad, con fibra óptica lo que les garantiza un rendimiento muy alto de transferencia. La fibra llega solo hasta al edificio, barrio o urbanización y luego se despliega cable coaxial o cables de cobre hasta dentro de cada vivienda. En estos casos, la velocidad total de la red se reparte entre todos los vecinos, por lo que jamás podrán obtenerse tasas de transmisión tan elevadas como en las redes reales de fibra óptica.
  • Por aire: se transmite a través de una antena, por lo tanto la conexión que se genera entre los nodos (productor y receptor) debe ser visible. La polución, en este caso, es un grave problema para la calidad del servicio. Todos aquellos factores externos como tormentas, lluvias, granizos, etc. disminuyen la velocidad de navegación. Es decir que es suceptible a interferencias electromagnéticas atenuaciones de la señal.

Ahora bien, tanto las empresas como los consorcios deciden ir por otro camino: el servicio dedicado. Ofrecido por todas las prestadoras de internet, se destaca por ser un conexión permanente y segura, con ancho de banda comprometido y una velocidad máxima y simétrica para cada unidad, Krillcom es una de las empresas que ofrece este servicio para diferentes barrios.

Sin embargo, existe una realidad que es necesario recalcar. Si bien se distingue por su calidad en el servicio, dependiendo si es por aire por cable, el servicio nunca va a cumplir sus expectativas:

Si es por aire, además de los factores externos que ya generan interferencias en la conexión, debe sumarse que las antenas emisoras están diseñadas para determinada cantidad de usuarios. Por lo tanto, si un emprendimiento que cuenta con 100 lotes contrata un servicio dedicado por aire con capacidad para 60 lotes, la tasa de transferencia baja y no se llega a cumplir en su totalidad el servicio ofrecido.

Lo mismo ocurre con las conexiones por cable: a medida que se suman usuarios, los cables coaxiales aumentan su longitud y al transportar datos mediante señales eléctricas, se vuelven mucho más susceptibles a las atenuaciones de la señal por pérdidas en el cable. De ahí la necesidad de ir colocando regeneradores o amplificadores en cada tramo de unas decenas o centenares de metros. Esto aumenta más el costo.

Edificios: la gran controversia

A raíz del comentario de una lectora de Coterranea.com ha surgido el debate de los pro y los contra de instalar wifi comunitario en un edificio:

“Hace unos años se propuso en la Asamblea de propietario colocar internet con WiFi comunitario. Se aprobó por más de un tercio de los propietarios.  Poco a poco se unieron todos y la cuota se integró a los gastos comunitarios.

Por diversos motivos este sistema no cubría bien el servicio a todos por igual y poco a poco algunos (más de la mitad) pusieron su sistema de internet privado. Los demás seguimos utilizándolo. Sin embargo, necesito saber si realmente es conveniente utilizar este tipo de servicio o vale la pena pagar más y tener wifi privado.”

En la ciudad de Córdoba, los administradores de consorcios, prefieren dejar este servicio para aquellos complejos de alta gama con amenities que necesiten altas velocidades de navegación ¿Por qué? Leandro Cuadrado, administrador de edificios, entiende que este tipo de contratación es una inversión difícil de afrontar por los consorcios, y por lo tanto, en su caso particular, no contrataría este servicio dado que no lo encuentra “factible”. Opina que es una opción mucho más certera para barrios privados amplios o complejos de edificios.

Sin embargo, es necesario destacar que esta modalidad permite un ahorro de hasta el 60% en tu servicio de internet.

Inicialmente, se tiene que hacer una inversión que se repartirá entre todos los propietarios de la comunidad de vecinos. El sistema funciona de forma que cada persona dispondrá de una serie de equipos que se conectan a la red para distribuirla de forma inalámbrica a los dispositivos que quiera. Así es imposible el ‘robo’ de wifi. Por motivos de seguridad, el sistema de internet comunitario no muestra el origen de la señal.

Mariela Bessone, administradora de consorcios nos comenta cómo funciona este sistema en Villa Carlos Paz, Córdoba: “En un edificio ubicado en el centro de Carlos Paz, de 198 unidades funcionales tengo pensado instalar wifi comunitario. Originalmente la idea era para que pueda funcionar sólo en el SUM (Salón de Usos Múltiples) pero me pareció conveniente llevarlo a todo el edificio”.

Mariela comentaba a Coterránea que entre los presupuestos de diferentes prestadoras, no se incluye la instalación de “repetidores” (son aquellos que ayudan a que la señal del router llegue a todas las unidades funcionales). Ahora bien, para un edificio con semejante cantidad de ph, se requieren entre 10 y 20 repetidores para cada piso, con un costo de $80.000. Esto se abona como única vez a parte de la cuota mensual del servicio de internet que va a depender de la cantidad de Mbps contratados y la zona de cobertura.

El costo de un 1 Mbps varía entre los $90 y $100. Sumando a esto, el costo de instalación, el valor de router y la modalidad del pago. Ahora bien, realizando un cálculo y conforme a diferentes promociones, un consorcio de 198 unidades – de acuerdo con un edificio estándar ubicado en el centro de Córdoba – podría acceder a un servicio dedicado de 100 Mbps por $10.000. Es decir que cada propietario abonaría $1.000 por 10 Mbps – asegurados por los repetidores ya instalados-. Lo mismo que se abona por un servicio común individual – por fibra óptica o por aire – de 12Mbps donde nunca se llega a utilizar esa velocidad de navegación, con suerte sólo la mitad.

Los propietarios sienten mucha confusión al tocar el tema, más porque encuentran de muy baja calidad cualquier tipo de servicio de internet, tal como lo demuestra nuestra lectora. No obstante, es fundamental poder plantear el tema en una Asamblea Extraordinaria analizando casos y presupuestos del servicio de internet dedicado.

El resto del mundo

Suecia, Singapur, Estados Unidos y España son los países con la internet “más inclusiva del mundo”. En otras palabras, son los lugares donde la disponibilidad, precio y capacidad de acceso a la red es mejor, según el índice de accesibilidad a internet a nivel global que se dio a conocer en Congreso Mundial de Móviles.

Puerto Rico, Uruguay y Chile son los países de América Latina que han alcanzado velocidades de 10Mbps o cercanas a esta, según datos de Mediatelecom Américas. Asimismo, operadores comoEntel aseguran que el precio por gigabyte en Chile era el más bajo de la región, incluso antes del ingreso de WOM, y se ha mantenido en esa tendencia.

Para evaluar cuán asequible es un servicio se tiene en cuenta el precio. Y dentro de esta variable se analiza el costo del acceso a internet respecto del nivel de ingreso por habitante. Aquí entra en juego el costo de los planes de acceso a internet (banda ancha fija y móvil). En este sentido, Argentina se encuentra en el puesto 29 del ranking.

¡Conocé los precios en otras partes del mundo!

Notas Relacionadas

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Pin It on Pinterest

Share This