Paloma doméstica. Tomando conciencia

por | 19 Mar, 2018 | Especialistas

Desde hace siglos, “las buenas personas dan de comer a las palomas” -tal como canta Joan Manuel Serrat en alguna de sus canciones-, y ver a nuestros niños con un paquetito de maíz o un puñado de miguitas juntadas en el almuerzo, dispuestos a alimentarlas, representa una escena en la que se manifiesta ese amor a los animales que todo padre alienta y festeja.
Y, claro, a nadie se le ocurriría pensar que darle de comer a las palomas es comparable a darle de comer a las ratas… pero, lamentablemente, y aunque la comparación resulte odiosa y nuestros amigos colombófilos se nos enojen, esto es así.
La dieta de una paloma que habita en campos, bosques o pequeños pueblos es a base de insectos, semillas, restos de cosecha y lombrices, entre otros elementos naturales; pero la dieta de una paloma habitante de una gran ciudad, como Buenos Aires, consta esencialmente de desperdicios. Son pocos los recipientes, muchos de ellos se hallan destruidos o siempre desbordados, y lo cierto es que nosotros representamos una población poco acostumbrada a poner los residuos en los lugares habilitados para tal fin. A lo cual se agrega el desorden provocado en estos días por las bolsas rotas y sus contenidos desparramados causado por cartoneros y mendigos.
Se agrega a lo anterior que la paloma construye su nido utilizando pajitas, ramas, hojas y, en especial, mucho excremento. Va acumulando sus deyecciones a su alrededor, creando así un ámbito ideal para la proliferación de infinidad de parásitos.
Toda estas circunstancias hacen que la paloma se constituya en potencial transmisora de diversas enfermedades, entre las que se pueden mencionar las siguientes:
Clamidiasis: enfermedad infecciosa que puede evolucionar en cuadros graves, principalmente en ancianos.
Salmonelosis: Su principal manifestación es un cuadro de enterocolitis aguda, vómitos y fuertes dolores abdominales.
Histoplasmosis: Micosis localizada en pulmones.
Criptocosis: Micosis que puede infectar pulmones, riñones, próstata y huesos
Toxoplasmosis: Enfermedad sistémica ampliamente documentada.
Mal de chagas: Sus nidos pueden servir de refugio a las vinchucas, vectores de esta enfermedad.

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